Como en los cercanos municipios del corredor del Besaya, Molledo atesora diversos yacimientos de época romana de gran importancia para la investigación del episodio de las Guerras Cántabras. Entre ellos se cuentan los restos de la fortificación conocida como El Cantón (Arenas de Iguña, Molledo). Está situada en la Cotera Redonda (también llamada La Redonda) y fue identificada en 1996. Se trata de un campamento secundario en las cercanías se encuentra el campamento de 22 has de Cildá, cuyo recinto defensivo, de planta ovalada, dispone de un agger o terraplén de tierra, foso y dos puertas en claviculae. Fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica en 2002, junto a los yacimientos de La Espina del Gallego, Cildá y Campo de Las Cercas, que se extienden por terrenos de los términos municipales de Corvera de Toranzo, Anievas, Arenas de Iguña, Molledo, San Felices de Buelna y Puente Viesgo. Además de ésta, entre Luena y Molledo se conservan restos de otras fortificaciones romanas. Se trata de la localizada en el paraje conocido como Cotero de Marojo y presenta dos grandes fosos en V, formando un vallum duplex, y dos terraplenes de tierra en el perímetro sur; y situada en Cotero de Medio, donde se observa un aterrazamiento artificial, similar a los castella romanos de campaña conocidos en Galia, que delimita un perímetro defensivo de planta ovalada.
Así mismo, junto a la localidad despoblada de Mediaconcha discurren parte de los 5,5 km de calzada romana conservados entre Somaconcha (Pesquera) y Pie de Concha (Bárcena de Pie de Concha). Pertenece a la vía Pisoraca-Iuliobriga-Portus Blendium construida a partir de Segisamo (Sasamón) por ingenieros militares durante las Guerras Cántabras como vía de comunicación de las tropas. Después de la conquista del territorio cántabro, Pisoraca (Herrera de Pisuerga), situada en la confluencia de los ríos Pisuerga y Burejo, se transformó en eje de entrada a las vías principales que atravesaban Cantabria de sur a norte. El recorrido de la presente calzada discurría sobre un antiguo camino prerromano, a lo largo de los ríos Pisuerga y Camesa en el sur y Besaya, más allá de la Cordillera Cantábrica. El destino final eran dos puertos próximos a distintas explotaciones mineras, Portus Blendium, hoy en día identificado con Suances, y Portus Victoriae Iuliobrigensium, ubicado en la bahía de Santander e identificado con diversos restos localizados bajo la catedral de la capital regional. El tramo discurre por un área montañosa, cubierta por formaciones boscosas autóctonas (robledales, castaños, hayedos), entre Somaconcha (Pesquera), Mediaconcha (Molledo) y Pie de Concha (Bárcena de Pie de concha). El comienzo de la zona conservada está a una altura de 710 metros, cerca de un paraje conocido como Peña del Cuervo; desciende a 348 metros oscilando su anchura entre los 3 y los 4,1 metros y tiene un desarrollo en proyección horizontal de 3.875 metros. El firme está conformado por grandes losas que delimitan las partes externas entre las cuales se colocan lajas de menor tamaño. El tramo fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica en abril 2002.
En cuanto a arqueología medieval, las obras de la autovía de la Meseta, a su paso por Molledo, pusieron al descubierto en 2003 la existencia de una necrópolis medieval (la información se hizo pública en 2004) que incluye 211 enterramientos datados entre los siglos VII y XII, así como los restos de una pequeña ermita, posterior, del siglo XVI. Se han recuperado algunos restos humanos dientes en dos tumbas, piezas de cerámica medieval, clavos y tres monedas de escaso valor.
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