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A finales del siglo XIX José María Quijano y Fernández-Hontoria creó una fábrica de harinas cercana a la estación de ferrocarril y transformó su modesta fundición, dedicada a la fabricación de clavos, en la Sociedad de Altos Hornos-Forjas de Buelna. Era el comienzo del desarrollo industrial de la zona. Las primeras décadas del siglo XX estuvieron marcadas por el avance y el crecimiento de la empresa de Quijano. A pesar de los altibajos lógicos del transcurrir de los años, la factoría, erigida como estandarte empresarial de la comarca, ha logrado sobrevivir más de un siglo. A principios de 2004, una nueva crisis amenazaba con cerrar la última página de su historia.
El sector metalúrgico ha sido y sigue siendo la principal fuente de riqueza de la comarca de Buelna, junto a la industria de componentes del automóvil. En este municipio se asientan algunas de las empresas más importantes de la región dedicadas a la fabricación de artículos de alambre y a la fundición de metales.
Además, en torno a ellas se han desarrollado multitud de pequeñas empresas que han generado economías adicionales y que se encuentran principalmente en el Polígono Industrial de Barros y su periferia. No se puede olvidar, en datos económicos, la importancia de empresas como Mecobusa, Fundimotor, Greyco y Veta, Bosch, Helmet... En la actualidad, en el sector del metal trabajan aproximadamente dos millares de personas, aunque en términos generales la economía del municipio no atraviesa por sus mejores momentos.
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