La iglesia de Santa María de Yermo, declarada Bien de Interés Cultural el 4 de julio de 1930. Se alza sobre un antiguo monasterio que los obispos Severino y Ariulfo donaron en el siglo IX al Obispado de Oviedo. El templo actual, obra del maestro Pedro Quintana (1203), es de dimensiones reducidas, con una sola nave y ábside semicircular con presbiterio, de estilo románico arcaizante. La estructura primitiva de la iglesia se vio alterada con diversos añadidos de los siglos XVII y XVIII, como la sacristía y la espadaña. De su exterior destaca la fachada meridional, en la que se ubica la puerta de acceso, apuntada, con arquivoltas de bolas y diamantes que apoyan sobre una línea de cimacios decorados, y dos capiteles a los lados con temas animalísticos. De los elementos decorativos de la portada sobresale su tímpano, ornada con un bajo relieve que representa el tema del caballero cristiano que se enfrenta al dragón con cabeza y patas de léon, alas de águilas y cola de serpiente (iconografía con la que suele representarse a san Jorge). En el reverso de la pieza, ya en el interior del templo, se ve al jinete hiriendo a la fiera mortalmente.
Flanqueando la portada se sitúan dos ventanas gemelas románicas con arco de medio punto doblado y guardapolvos de billetes, sobre uno de los cuales se plasman dos relieves que representan a la Virgen con el Niño. Completa la decoración del exterior del edificio un magnífico conjunto de canecillos de variada temática: cazadores, juglares, representaciones de la lujuria, formas geométricas, etc. En lo que respecta al interior del templo, destaca el arco triunfal decorado, que se apoya sobre capiteles historiados. El ábside está adornado por un retablo de estilo barroco.
De las demás edificaciones religiosas repartidas por el municipio sobresale la iglesia de Santiago de Cartes, del siglo XV dentro de los parámetros del gótico. Fue reconstruido en 1883. De su interior destaca un mosaico con una representación ecuestre del apóstol Santiago, del catalán Santiago Padrós (1918-1971), natural de Tarrasa, autor de, entre otros, los mosaicos de la Virgen Grande de Torrelavega y los de la cúpula de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.
Otras construcciones religiosas del municipio son la iglesia de la Purísima Concepción o de San Pantaleón, localizada entre Corral y San Miguel que data del siglo XVII; la de Sierra Elsa, del XVIII; y la de Riocorvo, del siglo XIX (1804), y flanqueada por dos viviendas. Además, en el barrio de Cohicillos se ubica la ermita de San Cipriano, construida en el siglo XVII, que atrae a un gran número de romeros del valle del Besaya en su fiesta, celebrada el 16 de septiembre.
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