La cuevona de Bedicó es el yacimiento paleolítico más importante de la zona. Tanto ésta como las cuevas de Gurugú II y Gurugú III han deparado interesantes hallazgos prehistóricos. En ellas destacan abundantes lascas de sílex, un extraordinario yacimiento paleontológico con varios osos de las cavernas, un hacha de mano de arenisca del Paleolítico Inferior intensamente patinado conocido como ‘el hacha de Bedicó’ y cerámicas medievales. Es posible que con anterioridad al fin de las Guerras Cántabras, en el año 19 a. C., las minas de Mercadal ya estuviesen explotadas. A diferencia de lo que ocurrió en el resto de la región, donde el proceso de romanización fue tardío y lento, la cuenca del Besaya constituyó la vía de colonización más importante. La calzada, documentada en el llamado ‘Itinerario de Barro’, discurre a media ladera del municipio, siendo Mercadal su objeto económico principal.