En Bárcena se ha localizado un destacado yacimiento arqueológico prerromano, el castro de Los Agudos, emplazado sobre a 1.200 m de altura. Conserva un peñascal formado por el derrumbe de una muralla.
En cuanto al periodo romano, en Bárcena de Pie de Concha se encuentra uno de los tramos mejor conservados de la llamada calzada romana del valle del Besaya, parte de la vía que unía las localidades de Pisoraca (Herrera de Pisuerga, Palencia), con el Portus Blendium, hoy identificado como Suances. El recorrido, de 5,5 km, parte de Pesquera y concluye en Bárcena de Pie de Concha, dejando a su paso Mediaconcha, una aldea deshabitada. Mantiene el empedrado en la mayor parte del recorrido, que discurre a través de parajes naturales de gran belleza y que se puede transitar a pie.
La calzada, declarada Bien de Interés Cultural en 2002, fue construida a raíz de las Guerras Cántabras, que tuvieron lugar entre el 29 y el 19 a.C. y está considerada como la vía de penetración que utilizó el ejército durante esa campaña para facilitar los desplazamientos de las legiones romanas. Al concluir la contienda se utilizó para fines administrativos y económicos. Esta itinera anticua siguió en servicio durante toda la Edad Media, lo que se evidencia por la existencia de numerosos monasterios románicos. El valle de Pie de Concha, que precisamente debe su nombre a esta calzada (puesto que ‘concha’ es sinónimo de ‘camino’), desempeñó por su ubicación un importante papel en el control de los tráficos entre la costa y la meseta castellana.
En cuanto a arqueología moderna, ha de reseñarse que en Bárcena de Pie de Concha se localiza un tramo del Camino Real de Las Hoces, entre las poblaciones de Bárcena y Ventorrillo (Pesquera). Se trató de una de las principales obras de ingeniería acometidas en Cantabria en la Edad Moderna: la carretera Santander-Burgos siguiendo el corredor del Besaya. El vial se basó en un proyecto del ingeniero Sebastián Rodolphe; su ejecución fue aprobada en 1748 y corrió a cargo de los maestros de obra Marcos de Vierna e Hilario Alfonso de Jorganes. El tramo que discurre entre Santander y Reinosa fue concluido en 1753 y supuso la apertura de, entre otras, la llamada ‘ruta de las harinas’ que condujo al despegue comercial de Santander y la zona Reinosa y su entorno inmediato. En 1787, el Real Consulado de Santander se hizo cargo de este trayecto. Sobre este camino se levantó ya en el siglo XX la N-611, que atraviesa Bárcena de Pie de Concha por el oeste.
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