Si buena parte de la arquitectura civil del municipio pereció en 1875, durante una batalla que enfrentó al ejército carlista con el liberal, han sobrevivido algunas casonas de la Edad Moderna. Una de las más importantes se encuentra en Palacio y se considera que pudo pertenecer a Andrés de la Torre Orozco y Aedo, caballero de la Orden de Santiago en 1653.
Más numeroso es el grupo de construcciones datado en el cambio del siglo XIX al XX; entre ellas destacan Villa Amparo, una casa pintoresquista de 1921, y, sobre todo, las escuelas de La Matanza. Se trata de un edificio erigido en ladrillo y piedra, compuesto por un bloque de dos alturas con cubierta a cuatro aguas y una torre de reloj, flanqueado por dos alas de un piso. Está relacionado con el modelo acuñado para este tipo de centros por Alfredo de la Escalera y Amblard.
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