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Son varias las iglesias de interés de Ruesga: San Félix (Valle), San Martín (Matienzo), San Esteban (Mentera), San Miguel (Ogarrio), Nuestra Señora (Riva) y San Pedro (Barruelo).

San Félix de Valle es un templo de una nave de tres tramos con capilla mayor de testero plano, flanqueada por dos capillas. La cabecera y su bóveda de crucería son góticas, del siglo XIV; la nave fue reformada en estilo clasicista a comienzos del XVII (la actual es moderna); la torre fue erigida en 1625 por los maestros canteros Francisco y Pedro Martínez del Valle y Juan Gutiérrez de la Llosilla, vecinos del Valle; y el coro concluido en 1663. En 1604 se concertó la construcción de la capilla de Juan Gil de Valle, en el lado de la epístola, sobre trazas de Juan Martínez del Barrio, vecino de Ojébar. Hacia 1610 se construyó la capilla de Juan Fernández del Valle, en el lado del evangelio, se atribuye el diseño al maestro Diego de Sisniega, natural de San Mamés de Aras. En el ábside se encuentra un retablo mayor moderno, al haber desaparecido el original, obra del siglo XVII. A mediados del siglo XVIII se abrió en el lado del evangelio, en el primer tramo de la nave, el oratorio de Nuestra Señora de los Milagros, a instancias de José Zorrilla San Martín, obispo de Salamanca. Consta de una cabecera triconque, con los brazos del transepto y ábside semicirculares, unida a la nave por un tramo de crucería. Se atribuye las trazas tanto al maestro Juan de Velasco Pontón como a Marcos de Vierna; alberga un retablo churrigueresco adaptado al ábside por un cascarón.

San Martín de Matienzo es un templo de una nave de dos tramos, con dos capillas abiertas a cada uno de los lados. El origen del edificio se remonta al siglo XIV; el tramo central de la nave está cubierto por una bóveda de finales del XV. En abre la capilla de Juan de Matienzo, uno de las muestras más tempranas de clasicismo en Cantabria, que se considera trazada ya bien por Diego de Sisniega, ya bien por Diego de Matienzo. En el evangelio se abre la capilla de Nuestra Señora del Rosario de finales del XVII. En 1742, el maestro de cantería Baltasar de la Secada proyectó nuevas cubiertas para la capilla mayor y el primer tramo de la nave, así como la apertura de dos nuevas capillas adosadas a la nave. Se cree que el retablo que se encuentra en la cabecera de la iglesia, obra de las primeras décadas del XVIII, estaba antes ubicado en la capilla de Nuestra Señora del Rosario.

San Esteban de Mentera es un templo de una nave con capilla mayor de crucería. La capilla mayor se data en el siglo XVI; en 1607 el maestro de cantería Rodrigo de la Lastra Zorrilla, vecino de Mentera, dio traza y condiciones para modificar la iglesia y un año después, Francisco Gil de la Cotera, vecino de Ogarrio, las modificó introduciendo elementos clasicistas. Custodia un retablo mayor prechurrigueresco, de comienzos del XVIII.

San Miguel de Ogarrio es un templo de una nave de dos tramos, con dos capillas abiertas a la capilla mayor. El cuerpo cubierto con bóvedas de crucería, levantadas conforme a los modelos utilizados por el arquitecto Juan Guas, se data en la primera mitad del siglo XVI; en aquel tiempo se data también la portada con un arco mixtilíneo y una puerta tallada en 1751 por Jacinto de Carranza. En 1605, la familia Arredondo mandó construir la capilla abierta en el lado del evangelio y en 1629, se concertó la construcción de la capilla de la epístola. Custodia un retablo mayor prechurrigueresco atribuido a Juan de Arroyo, vecino de Susvilla. En el muro de la epístola se encuentra un retablo churrigueresco de la primera mitad del XVIII dedicado a San Antonio de Padua. En la capilla de Arredondo hay un retablo clasicista, que se estima puede ser un fragmento de un antiguo retablo mayor fechado en 1623; en la de Diego de Cornejo un retablo rococó de la segunda mitad del XVIII.

Nuestra Señora de Riva es un templo de una nave de tres tramos con bóvedas de crucería, la de la capilla mayor es la más compleja y sigue los modelos de Juan Guas. El edificio se remonta a la primera mitad del siglo XVI; a comienzos del XVIII se levantaron las dos bóvedas que presenta la nave en la actualidad. En el siglo XIX se levantó la torre, de estilo clasicista. Custodia un retablo mayor neogótico y en las naves un par del siglo XVII y otros dos ensamblados en el siglo XIX.

San Pedro de Barruelo es un templo de una nave con dos tramos cubiertos con bóvedas de crucería. Las similitudes estilísticas con San Esteban llevan a datarlo en los primeros años del siglo XVII. Aloja un retablo mayor del siglo XIX, con una imagen del santo patrón romanista del XVII.

Otras edificios religiosos son la de la Virgen del Camino de Matienzo, del siglo XVII y la ermita de Nuestra Señora de Riva, construida en la segunda mitad del siglo XV, que custodia una serie de interesantes pinturas góticas. Por último señalar el humilladero de San Bernabé del barrio de Alcomba, con imagenes romanistas del XVI-XVII.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies