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El testimonio más antiguo de una construcción civil de Rasines se corresponde con las ruinas del torreón de El Jarral en el sitio de La Gerra. Ésta se considera que fue erigida por alguna familia predominante (se especula con el nombre de los Saravia) con el objeto de controlar el paso en la ruta entre el Cantábrico y la Meseta.

Rasines cuenta con varias construcciones señoriales de la Edad Moderna de primer orden. Es singular la casa de Diego Helguero Alvarado, en Cereceda, sede de las antiguas escuelas de Cereceda que aloja en la actualidad un centro de interpretación de la cantería y un punto de información sobre el valle, es una construcción mandada erigir por el gobernador del Final y maestre de campo, Diego de Helguero Alvarado. Fue comenzada en 1657 por el maestro de cantería Juan de Buega y continuada a partir de 1659 por Francisco de la Lastra. Se trata de un edificio de planta rectangular y fachadas de mampostería, salvo el tramo de muro que aloja el acceso levantado en piedra de sillería. Ejemplos de clasicismo es el Palacio de estilo clasicista, cuenta con una fachada erigida en 1654, a instancias de Tomás Gil del Valle, con acceso al zaguán a través de tres arcos de medio punto. También del siglo XVII y dentro de los mismos presupuestos estilísticos se encuentran la casa Calera Martínez, la La Largacha y la casa de Martínez del sitio de la Riva, ésta dos últimas edificadas en 1700 en Rasines. Por último reseñar la casa Villanueva Pico, propiedad de una familia que amasó fortuna en América, un imponente bloque de mediados del siglo XVIII compuesto por un cuerpo de vivienda y una torre levantados en sillería con los cuerpos separados nítidamente por impostas.

En cuanto a la arquitectura privada del siglo XIX, comienzos del XX, son de reseñar La Casona, mandada erigir en la década de los cincuenta del siglo XIX, que revela la pervivencia de los modelos acuñados en la Edad Moderna.

También hay que reseñar varios edificios públicos de interés que pueden verse en Rasines. Sobresale la plaza de toros cuadrada de los Santos Mártires, incluido en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria. Este recinto, documentado desde el siglo XVIII, acogía tanto sacrificios de animales como representaciones teatrales; se adapta a un territorio irregular y presenta un acceso obra del siglo XX. Otras construcciones a resaltar aquí son las escuelas de Ojébar, fundadas en 1845 por Joaquín Mazpule; y la casa consistorial erigida sobre un proyecto de 1907 del arquitecto Gonzalo Bringas Vega, reformado en los años setenta.

Es de destacar en este apartado las viviendas tradicionales de este municipio. Tienen planta cuadrangular, con acceso principal adintelado y las paredes enlucidas y se singularizan por presentar dos solanas en la fachada principal tendidas entre rotundos hastiales. La mayor parte está cubierta por tejados a dos aguas y la cumbre paralela o perpendicular a la fachada, similar a las construcciones populares que proliferan en el valle del Agüera.

 

© Copyright EL DIARIO MONTAÑÉS, Editorial Cantabria Interactiva S.L. CIF:B39495460 C\ La Prensa s/n 39012 Santander Registro Mercantil de Santander,
Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies