Hasta verano de 2005 habían sobrevivido en Guriezo dos torres bajomedievales, erigidas en el barrios de Angostina (Angustina) y El Puente. Esta segunda, que se cree perteneció a los Velasco, fue demolida con la finalidad de edificar una nueva urbanización de viviendas adosados (autoridades municipales informaron de que estaba prevista su reconstrucción). También en El Puente se localiza la casa-torre de Arce, cuyo origen se remonta al siglo XV, siendo reformada en el XVII. También reviste interés particular la casa de la familia Machín un conjunto arquitectónico compuesto por un cuerpo central y dos torres levantadas en la segunda mitad del siglo XVIII, una de las cuales presenta en un lateral una ventana y un escudo decorados con motivos que imitan el plateresco.
Uno de los valores arquitectónicos más atractivos del valle de Guriezo son las viviendas populares que, aisladas o en grupos, pueden verse por los distintos núcleos. Se trata de un tipo de casa de transición entre el caserío vasco y la casa popular montañesa. Presenta cumbre perpendicular a la fachada, recorrida por una o dos solanas tendidas entre hastiales. Entre las más antiguas se encuentran la casa de Marroquín, situada en La Corra, y la localizada en el sitio de La Bollada del barrio de Tresagua, datadas entre finales del XVII y principios del XVIII.
De las construcciones civiles del municipio son de destacar el ayuntamiento de El Puente, levantado a comienzos del siglo XX sobre un proyecto de Emilio de la Torriente; la escuela y antiguo seminario de maristas de Rioseco, fundado en el XVIII y ubicado en un edificio de 1948 de Modesto Ubilla Fernández; y el cementerio de Guriezo, que custodia una serie de panteones de principios del siglo XX.
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