Artesanía. El ca
rácter netamente agrícola y ganadero de este municipio hizo que sus vecinos fueran diestros en la fabricación de cuévanos para transportar hierba y comida para el ganado, así como también de albarcas.
Arredondo, la capital del mundo. Este lema, impreso en un cartel colocado a la entrada de la localidad, nace de una idea surgida en 1948, formulada por Pedro Trueba, vecino del lugar. En aquellos años, cuando el automóvil era algo poco habitual y el ‘Haiga’ era cosa de millonarios, en Arredondo podían verse cada verano varios de esos coches de lujo luciendo matrículas de distintos lugares del mundo; eran propiedad de vecinos del pueblo emigrantes a esas tierras. Así, la localidad constituía en esos días un lugar cosmopolita: la capital del mundo indiano. Fue en este contexto en el que se cuenta que Pedro Trueba afirmó: «Si el mundo es Arredondo, la capital está aquí», surgiendo de este modo la célebre frase.